Manifiesto por un deporte sin violencia contra el deportista 

 

Sin violencia soy mejor
Sin violencia soy mejor deportista

 

Introducción

Todos los días y en todo el mundo millones de niños y jóvenes participan en actividades deportivas que son un aspecto más su desarrollo integral como personas. Para algunos es una actividad puramente lúdica en la que participan para pasarlo bien. Otros participan en programas de desarrollo deportivo con objetivos competitivos. Para algunos jóvenes, el deporte puede convertirse en su profesión, ya sea como deportistas de alto rendimiento o como entrenadores, árbitros o gestores. En ocasiones el deporte también aleja a los jóvenes de conductas anti sociales o incluso delictivas. Por ello, es necesario proteger estos entornos y asegurarnos de que son entornos libres de cualquier tipo de violencia.

Los niños y jóvenes tienen derecho a participar en actividades deportivas de manera sana y en un entorno divertido libre de todo tipo de violencia. Sus derechos están definidos en la Convención de los Derechos de los Niños de Naciones Unidas.

Los entornos deportivos son entornos de confianza de los menores y jóvenes.  Hasta hace no mucho, existía la percepción respecto del deporte de que unicamente y sin lugar a duda ejercía una influencia positiva en niños y jóvenes. Sin embargo, en los últimos 15 años, víctimas de todas las formas de violencia en el deporte han conseguido que sus voces sean escuchadas y contestadas. Hasta finales de los años 90 y principios de los 2000 había muy pocas organizaciones deportivas con estructuras y metodologías que respondieran a las denuncias de algunas personas sobre ciertos comportamientos inaceptables de adultos y de otros jóvenes en entornos deportivos.

“Actualmente, a través de estudios y de invidencia empírica, sabemos suficiente como para tener claro que la práctica deportiva no siempre tiene lugar con objetivos centrados en los derechos de los menores, y que a veces se falla en considerar los riesgos a los que se les somete, lo que lleva a culturas organizativas que no permiten discusión alguna sobre daños o abusos contra los menores.” (Brackenridge, Kay & Rhind, 2012).

Además, también existen riesgos que son únicos en el deporte, como el mayor riesgo que tienen los deportistas de alto nivel a padecer todas las formas de violencia y abuso y, sobre todo, el mayor riesgo de que esos abusos se prolonguen en el tiempo sin ser detectados. Algunos programas de desarrollo deportivo se realizan con menores extremadamente vulnerables que pueden padecer violencia y abuso en su día a día y para los que el deporte debería ser un lugar de refugio sano y seguro. Debemos asegurar que proporcionamos entornos en los que los niños y jóvenes puedan practicar deporte de manera sana y segura.

La violencia que sufren algunos deportistas es problema de todos.

 

Manifiesto

Trabajemos en equipo contra la violencia
Juntos somos más fuertes contra la violencia

 

Como ciudadanos y como deportistas nos declaramos en contra de cualquier tipo de violencia y en especial la violencia contra los menores.
Los adultos somos responsables de la protección física y emocional de los menores que forman parte de nuestra sociedad y que son los adultos del mañana.

Queremos que las entidades deportivas mantengan los más altos estándares de conducta en relación a todos los deportistas que tienen a su cargo con especial atención sobre los deportistas menores de edad y adultos vulnerables.

Nos comprometemos a colaborar para crear entornos en los que que nuestros deportistas se sientan protegidos, sanos, seguros y felices.

Por ello, manifestamos que:

  1. Todos los deportistas (y en especial los menores de edad y los deportistas con necesidades especiales) tienen derecho a participar, disfrutar y desarrollarse a través del deporte en un entorno sano e inclusivo, libre de cualquier forma de violencia, negligencia, acoso, abuso y/o explotación.
  2. Los deportistas tienen derecho a que sus voces se oigan, se escuchen y se tengan en cuenta.
  3. Todo el mundo, las organizaciones, los individuos y las entidades financieras, tienen la responsabilidad de cuidar y proteger a los menores y a los jóvenes en cualquiera de los entornos en los que se desarrolla su vida, incluidos los entornos deportivos.
  4. Las organizaciones que realizan actividades con menores y con jóvenes tienen la obligación de cuidar de ellos y utilizar metodologías holísticas centradas en el deportista.
  5. Hay ciertos factores que hacen que los menores sean más vulnerables al abuso y han de darse los pasos necesarios para hacer frente a estos factores y eliminarlos.
  6. Los deportistas son los dueños de sus propias carreras deportivas y por tanto tienen derecho a participar en todo lo que las afecte.
  7. Los deportistas tienen derecho a participar en la definición de la normativa de salvaguardia y en su puesta en marcha dentro de las organizaciones deportivas en las que participan.
  8. Las organizaciones siempre deben actuar prioritariamente con los intereses del deportista como principal objetivo, por encima de cualquier resultado individual o colectivo.
  9. El desarrollo integral del deportista tiene prioridad absoluta sobre su desarrollo deportivo.
  10. Todo el mundo tiene derecho a ser tratado con dignidad y respeto y a no ser discriminado por razones de genero, raza, edad, etnia, habilidad, orientación sexual, creencia, religión, afiliación política o resultados deportivos.
  11. Los procesos y actividades para la creación, desarrollo e implantación de las medidas de protección deben ser inclusivas.
  12. Los padres/tutores son los responsables del desarrollo emocional, personal y moral del menor siendo el desarrollo deportivo el único cometido de las organizaciones deportivas en lo que respecta al deportista menor.

Manifiesto que soy partidario de que los clubes/organizaciones deportivas se comprometan a:

  1. Trabajar por el desarrollo integral del menor, tomando como prioridad su protección y proporcionando entornos deportivos sanos, seguros y libres de toda forma de violencia, negligencia o abuso.
  2. Involucrar a las familias en la formación deportiva de sus hijos en la medida de lo posible, sabiendo que el papel de una organización deportiva se limita al desarrollo deportivo del menor.
  3. Ayudar a crear entornos deportivos seguros para el desarrollo de los deportistas, sea cual sea su nivel deportivo.
  4. Trabajar por asegurar que el menor participa en actividades deportivas libre de cualquier forma de violencia, coacción, presión, chantaje emocional, uso de sustancias dopantes, acoso o abuso.
  5. Asegurar que todo el personal que trabaja con los deportistas, es personal cualificado y no tiene historial delictivo.
  6. Asumir la responsabilidad de la protección de los menores a su cargo.
  7. Desarrollar e implantar una política de protección, un código de buenas prácticas y un protocolo de actuación que ha de ser observado por todos los integrantes de la organización.
  8. Asumir la responsabilidad de actuar inmediatamente ante cualquier caso detectado en su organización, siguiendo los protocolos establecidos.
  9. Proporcionar un punto de referencia para ayudar a otras organizaciones deportivas y entidades financieras a tomar decisiones informadas.
  10. Asegurar que la organización cuenta con un código de buenas prácticas para cada grupo de personas a cargo de deportistas.
  11. Asegurar que todo el personal empleado y voluntarios que trabajan en la organización lo haga siguiendo el código de buenas practicas establecido.
  12. Asegurar que todo el personal empleado y voluntarios que trabajan en la organización, lucha activamente para eliminar  cualquier práctica perjudicial para el menor.
  13. Actuar de manera transparente en lo que respecta a la protección del menor a todos las personas involucradas en el deporte.
  14. Proporcionar a todos sus trabajadores y voluntarios la formación necesaria para que el desempeño de su trabajo esté libre de cualquier forma de violencia.
  15. Asegurar que todos los empleados de la organización conocen los códigos de buenas prácticas, entienden su responsabilidad en cuanto a la protección de los deportistas y las consecuencias de no cumplir los códigos de conducta establecidos.
  16. Asegurar que cuando el deportista viaja a competiciones fuera de su lugar habitual de entrenamiento, se les lleva a entornos seguros y sanos, en especial cuando el desplazamiento requiere que el deportista pernocte fuera de casa.
  17. Asumir la responsabilidad de la seguridad del deportista cuando los deportistas se encuentran a su cargo en los viajes.
  18. Colaborar plenamente con la justicia en el supuesto de detectar un caso de violencia o abuso contra un deportista en su organización.
  19. Colaborar plenamente con la justicia en el supuesto de que algún trabajador de la organización esté involucrado en un supuesto caso de violencia o abuso contra un deportista.
  20. Actuar en base a lo que dicta la ley y los protocolos establecidos de protección del deportista y protección del menor.